Por: Martha Bastidas
Una obra que 400 años después de su realización nos demuestra que “la distinción entre pasado, presente y futuro, es solo una ilusión obstinadamente persistente”.
La caída de los condenados o de los ángeles rebeldes, una pintura del año 1621, que es plano principal del despacho de Adán, quien es la encarnación de un futuro Jonás convertido en traidor, este tipo de planos no son escasos en la serie ya que se ven diferentes obras de arte, que forman parte de un ejercicio iconotrópico desde el que son recontextualizadas en una trama contemporánea. Y, a pesar de ese contraste, todas ellas conservan su carga significante y tienen pleno sentido en el lugar que ocupan en la serie, componiendo una nueva filosofía ecléctica, es decir, que huye de los extremos.
Su
autor Peter Paul Rubens, fue quizás la
figura más importante del barroco flamenco, uno de los mejores pintores de Europa en su época
y por ello fue reconocido en vida. Además fue uno de los primeros artistas en
entender el mercado del arte, esta obra cuenta con una mezcla de los cuerpos de
los condenados, arrojados al abismo por el arcángel miguel y los ángeles acompañantes
es una reinterpretación de la Capilla Sixtina, pero con sensualismo de formas y
un colorido rojizo que tiene el simbolismo de pasión-pecado.
La
pintura también es conocida por un ataque de un filósofo en 1959. Su nombre era
Walter Menzl, también conocido como Paul
Brecher. Su familia era una familia de relojeros, algunos de ellos también
meditando sobre los últimos principios. Menzel pensó que él había encontrado la
solución para salvar a la humanidad, había tenido visiones. Escapó de los nazis
a Brasil y regresó a Alemania en 1955. Nadie quería publicar sus libros.
Escribió cartas a Kennedy y Chruschtschow. Luego decidió que obligaría a la
humanidad a fijarse en él y vertió ácido sobre la pintura. La misma pudo ser restaurada, Menzel fue sentenciado a
pagar 800000 marcos alemanes, que obviamente no podía pagar, y tuvo que
permanecer en la cárcel por 3 años. Murió en 1994.
En
cuanto a su aparición en esta serie, llena de simbologías, dimensiones alternas, bucles interconectados, viajes en el
tiempo, agujeros de gusano, experimentaciones, filosofía, energía nuclear,
niños desaparecidos y naturaleza humana, ¿pudiera ser esta una alegoría o una reinterpretación
a la propia personalidad de Jonas? o acaso ¿existe una conexión más espiritual
por la forma en que Lucifer se rebeló contra su creador al igual que Sic Mundus
se rebeló contra el tiempo?
Esto lo sabremos en la tercera temporada de Dark una serie que ha sido capaz de generar, dentro del ámbito del entretenimiento, un espacio para el pensamiento y la auto reflexión.






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